Tratamiento exitoso para combatir la obesidad y el colesterol alto.

Es cierto que en esta época prácticamente nadie quiere ser gordo, en casi ninguna parte del mundo. Y este es un dato culturas porque en muchos momentos del pasado la obesidad del jefe de familia o su esposa eran consideramos como muestra de su prosperidad, de su capacidad de comprar toda la comida que se le antojase. De hecho todavía hoy en países de África subsahariano se procura que la futura mujer de un rey aumente de peso lo suficiente como para ser digna de ubicarse en tan elevada posición. Y hasta hace unas décadas en las clases populares europeas y estadounidense un hombre de verdad debía ser “robusto”; un eufemismo para no llamar “gordo”. Porque la delgadez no parecía augurar un futuro sólido.

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En el mejor de los casos, cada paciente tendrá su mejor peso posible que resultará de un período largo de cuidados. Deberá aprender a programar las ingestas, a elegir dónde comer, a dejar de lado los alimentos hípergrasosos y los dulces, aunque no estén prohibidos. Esto supone aprender que debe consumirse “lo calórico, poco, despacio y de vez en cuando”. En este caso, podemos señalar claves para el éxito de un tratamiento de obesidad, que desde luego no consiste en bajar muchos kilos en poco tiempo.

 El sobre peso con el paso del tiempo

Hace ya muchos años se consideró que “la mayoría de las personas con exceso de peso no se trata en este aspecto. Entre quienes se tratan, la mayoría abandona el tratamiento. Y de quienes continúan el tratamiento, la mayoría termina recuperando el peso perdido”.

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Estas afirmaciones son ¿pesimistas o realistas? Se confirman con demasiada frecuencia, dándole al tratamiento de la obesidad una aureola de fracaso obligado. Pero en realidad los que fracasan son los objetivos equivocados. De manera que señalar los puntos clave y de interés es útil para comenzar o continuar con el descenso.

 Consejos a seguir

Por eso, más allá de las pautas preestablecidas, este punteo no pretende ser un modelo estándar para usar con todos los pacientes, sino una guía orientativa para que su nuevo tratamiento sea el último, definitivo y exitoso.

  1. Estar motivado. El tratamiento de la obesidad no es fácil, es casi como nadar a contracorriente. El mundo nos ofrece comidas y nosotros preferimos elegir las adecuadas. Para ellos debemos estar motivados. Y además aprender técnicas.
  2. Tener objetivos adecuados. Evitemos el exitismo que vaya más allá de nuestras posibilidades reales. Porque el tratamiento en realidad no está tanto en el punto de llegada sino en cada día, en internalizar el hábito de comer cuidadosamente y de ser físicamente activo. Si incorporamos estas pautas con ello no sólo bajamos de peso sino que la mantendremos luego.
  3. El tratamiento es situacional. Es decir que trataremos de comer en situaciones que favorezcan nuestro cuidado. Evitando ir a comer pizza o negocios dónde vendan comida chatarra, que son lugares donde uno comienza a engordar apenas atraviesa la puerta. El mejor lugar para alimentarnos es nuestra propia casa, ya que es nuestra área de control. Allí comemos sentados, tranquilos y siendo conscientes de lo que comemos.
  4. Buena información nutricional. Muchos pacientes dicen saber sobre dietas, pero no logran mantener un peso bajo. Es decir que “saber” quizás impide un buen tratamiento. El paciente avanzado lee las etiquetas, conoce en general el contenido graso y de hidratos de carbonato de los alimentos, etc. El grupo de tratamiento es también un lugar indicado.
  5. A veces, un fármaco adecuado ayuda (y mucho). Pero debe prescribirlo un médico especialista y responsable, que debe saber qué medicar y qué no medicar.
  6. Disponemos de estrategias para situaciones desfavorables. Esto se trabaja mucho en los grupos: cómo hago cuando tengo que ir a cenas en las que no elijo qué comer o cundo viajo, etc. El tratamiento es motivación, pero también aprendizaje: hay que disponer de técnicas.
  7. No dejar por fuera el cuidado del cuerpo. ¿Cómo hacer un tratamiento que tiene tanto que ver con el cuerpo pero sin hacerlo participar? El tratamiento se realiza mucho mejor cuando lo asocia con la práctica de actividad física.
  8. El equipo profesional que dirija mi tratamiento debe estar al tanto de sus necesidades y cómo funciona su cuerpo. Si por el contrario le atiende un profesional exitista, sólo interesa en los kilos bajados, es como si desde el principio tuviera un tickect para el fracaso.

El éxito está en el camino, y no en un incierto punto de llegada. En el día a día aprendemos un poco más sobre nuestro cuidado. Ese es el tratamiento, y no el enunciado “llegué a tantos kilos”. Aunque el enunciado se una de las buenas consecuencias del cuidado.

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