Intestino Delgado

El intestino delgado forma parte del sistema gastrointestinal, en el ocurre parte de la función digestiva iniciada en el estómago, específicamente la absorción de nutrientes a partir de alimentos previamente digeridos, siendo esta posible mediante reacciones químicas y gracias a las células especializadas que recubren su mucosa.

Se lo llama “delgado” a raíz de su diámetro relativamente angosto al compararlo con el intestino grueso; sin embargo, el intestino delgado es el órgano más largo del tubo digestivo. En un sujeto vivo, tiene unos 3 metros de longitud. De esto y otros detalles hablaremos a continuación.

¿Qué es el intestino delgado?

El intestino delgado es la porción del aparato digestivo que se extiende desde el píloro hasta el ciego, donde es el inicio del intestino grueso. Está compuesto por tres porciones, de arriba hacia abajo, primero el duodeno, seguidamente el yeyuno proveniente del latín yeyunum, que significa vacío; y finalmente el íleon, denominado así por el latín ileum que significa enrollado.

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Anatomía del intestino delgado

El intestino delgado es un órgano de forma tubular, que tiene aproximadamente 500 centímetros de longitud, desde el ligamento de Treitz hasta la válvula ileocecal (ubicada en la unión de íleon con una porción del intestino grueso llamada ciego).

Las dos quintas partes proximales del intestino delgado, corresponden al yeyuno, y las tres quintas partes distales, se denominan íleon. Como tal no existe demarcación divisoria alguna entre ambas porciones, sin embargo, a medida que el intestino desciende, la luz intestinal se estrecha, los pliegues de la mucosa disminuyen en cantidad y se acortan.

El intestino delgado está unido por el mesenterio a la pared abdominal posterior, pero ¿Que es el mesenterio?, el mismo consiste en una invaginación del peritoneo parietal posterior, esta misma capa se encarga de envolver al intestino y se denomina peritoneo visceral o serosa.

En cuanto a la irrigación, la vascularización arterial del intestino delgado proviene de una rama importante de la aorta, la artería mesentérica superior, posteriormente esta se ramifica en arterias: pancreatoduodenales, ileocólica, apendicular, cólica derecha, cólica media, yeyunales e ileales, siendo las últimas dos las que se unen formando arcadas de primero a tercer orden.

Durante el retorno de la sangre venosa la misma drena a la vena mesentérica superior, y luego ingresa al hígado a través de la vena porta.

En el mismo orden de ideas, los nervios parasimpáticos provenientes del nervio vago derecho, aunado a las fibras simpáticas originarias de los nervios esplácnicos mayor y menor llegan al yeyuno e íleon a través del mesenterio. Por otro lado, el duodeno recibe inervación de fibras sensitivas del plexo mesentérico superior, del plexo celíaco, así como también del nervio vago y nervio esplácnico.

El intestino delgado cuenta, además, con unas placas linfoideas submucosas, llamadas placas de Peyer (en honor a su descubridor), las mismas son como pequeños acúmulos de células defensoras, que actúan ante un proceso inflamatorio o en la presencia de un agente patógeno.

Relaciones anatómicas del intestino delgado

El duodeno se relaciona en solitario de la siguiente forma:

Primera porción:

  • Anterior: peritoneo, vesícula biliar y lóbulo cuadrado del hígado.
  • Posterior: bolsa omental, colédoco, arteria gastroduodenal, glándula suprarrenal derecha, vena porta y vena cava inferior.
  • Superior: cuello de la vesícula biliar y entrada de la bolsa omental.
  • Inferior: cuello del páncreas.

Segunda porción:

  • Anterior: colon transverso incluyendo su mesocolon, intestino delgado y lóbulo derecho del hígado.
  • Posterior: hilio renal, uréter derecho y musculo psoas mayor.
  • Medial: cabeza del páncreas más los conductos pancreático y colédoco.
  • Lateral: colon ascendente, ángulo cólico derecho y lóbulo derecho del hígado.

Tercera porción:

  • Anterior: arteria y vena mesentérica superior.
  • Posterior: musculo psoas mayor derecho, vena cava inferior, aorta, y uréter derecho.
  • Superior: cabeza del páncreas y vasos mesentéricos superiores.
  • Inferior: intestino delgado.

Cuarta porción:

  • Anterior: comienzo de la raíz del mesenterio y yeyuno.
  • Posterior: musculo psoas mayor izquierdo, borde izquierdo de la aorta e hilio renal izquierdo.
  • Superior: cuerpo del páncreas.
  • Medial: cabeza del páncreas.

Mientras que, las relaciones del yeyuno e íleon se encuentran compartidas y son las mencionadas a continuación:

  • Superior: colon transverso y mesocolon.
  • Inferior: colon sigmoide y vísceras pélvicas.
  • Anterior: omento mayor y pared abdominal anterolateral.
  • Posterior: aorta, vena cava inferior, vértebras lumbares, polo inferior de ambos riñones, uréteres, vasos gonadales, duodeno, y gancho del páncreas.
  • Derecha: colon ascendente y ciego.
  • Izquierda: colon descendente y pared abdominal.

Función del intestino delgado

La función principal del intestino delgado esta mediada por muchos mecanismos bioquímicos y fisiológicos, que se integran para lograr un objetivo común, la absorción de los nutrientes ingeridos durante la alimentación.

 

Uno de los mecanismos que lo hace posible es la motilidad, el musculo liso del intestino delgado presenta un tipo de contracción muscular, que produce movimientos segmentarios, haciendo posible la mezcla del quimo. A su vez, pone en contacto dicha mezcla con las células absorbentes, y movilizan lentamente el contenido en dirección distal.

Funciones

Dichas contracciones ocurren de manera automática en respuesta a la actividad de un marcapaso endógeno, en cierta forma análoga al ritmo automático del corazón. Sin embargo, en el musculo liso intestinal, el ritmo de las contracciones es determinado por despolarizaciones graduadas llamadas ondas lentas. Las ondas lentas son producidas por un tipo celular exclusivo, relacionado con terminaciones nerviosas autónomas.

Se refieren a unas células identificadas como las células intersticiales de Cajal, quienes producen y conducen unas ondas lentas, que sirven para despolarizar las células adyacentes de musculo liso. Cuando la despolarización de onda lenta excede el valor umbral, desencadena potenciales de acción en las células de musculo liso por la abertura de canales con compuertas de voltaje del Ca+2.

De este modo, el flujo interno de Ca+2 ejerce dos efectos: primero, produce la fase de despolarización ascendente del potencial de acción (la repolarización se produce por el flujo externo de K+), y segundo, estimula la contracción.

También intervienen los axones autónomos, quienes disponen de varicosidades que liberan neurotransmisores, entre ellos la acetilcolina; los cuales modifican la actividad eléctrica inherente de las células intersticiales de Cajal y de las células de musculo liso

Otro tipo de contracción muscular es el peristaltismo, quien, a través de movimientos cortos, suaves y propulsivos, traslada el contenido en dirección distal a una velocidad aproximada de 1cm/segundo.

Todo el proceso de motilidad es coadyuvante para que, los productos de la digestión se absorban a través del revestimiento epitelial de la mucosa intestinal. La absorción de carbohidratos, lípidos, aminoácidos, calcio y hierro ocurre de modo preferencial en el duodeno y el yeyuno. A diferencia de las sales biliares, vitamina B12, agua y electrolitos quienes se absorben de manera primaria en el íleon.

De tal manera que, la absorción tiene lugar con inmediatez debido al plegamiento extenso de la mucosa intestinal, lo cual incrementa muchas veces el área de la superficie de absorción (se calcula que entre 14 y 24 veces más).

Células del intestino delgado

Son varios tipos de células, que tienen capacidad de renovación cada 5 días en el ser humano. Para comenzar, hablaremos sobre los enterocitos, también llamados células absorbentes, se caracterizan por las vellosidades dispuestas como borde en cepillo. Las vellosidades de cada enterocito son visibles a la microscopia electrónica, observándose alrededor de 3mil vellosidades.

Entonces, la superficie apical de cada microvellosidad posee enzimas, tales como la lactasa, maltasa, sacarasa, tripsina, quimiotripsina, solo por dar un ejemplo de algunas, que hidrolizan las macromoléculas (hidratos de carbono, lípidos, proteínas), haciéndolas asimilables para el organismo.

Los enterocitos también se encargan de secretar “jugo intestinal”, en un volumen aproximado de 1800 ml/día. El mismo posee un pH entre 7.5-8.0 y, está compuesto por agua, sodio, cloro y bicarbonato.

Células del intestino delgado

Así también, trabajando en conjunto, se hallan las células caliciformes, compuestas por glucoproteínas y responsables de la secreción de moco, por lo que son liberadas con el objeto de lubricar la superficie y como barrera protectora ante agentes patógenos bacterianos.

Otras células protectoras de epitelio son las células de Paneth, que secretan una particular enzima bacteriolítica, denominada lisozima, la cual actúa fagocitando la pared de algunas baterías, su función tan especifica hace que sirva como reguladora de la flora intestinal.

Aparte se encuentran las células enteroendocrinas, capaces de secretar hormonas polipeptídicas que trabajan en varias tareas de la digestión. Y finalmente las células madres pluripotenciales, competentes para diferenciarse en cualquiera de las células antes mencionadas, cumpliendo sus funciones a cabalidad.

Dentro del tejido linfoide intestinal hay presencia de células “M”, linfocitos intraepiteliales y las ya nombradas placas de Payer. En específico, vale la pena resaltar la función de las células M, puesto que hacen una labor inmunitaria, captando antígenos de la luz intestinal para transportarlos hacía la membrana basolateral y a su vez eliminarlos.

Partes del intestino delgado

El intestino delgado comprende tres secciones, dispuestas secuencialmente y denominadas duodeno, yeyuno e íleon. Estos segmentos presentan diferencias anatómicas, pero a su vez poseen similitudes que permiten considerar al intestino delgado como un conjunto.

duodeno, yeyuno e íleon

Los primeros 20 a 30 cm que se extienden desde el esfínter pilórico constituyen el duodeno. El mismo se subdivide en 4 partes: la primera, comienza con una dilatación, llamada ampolla o bulbo duodenal, tenuemente a la derecha de la línea media a nivel de la primera vértebra lumbar, se dirige hacia arriba, hacia atrás y a la derecha.

Continua con, la segunda, ella es descendente y avanza hacia abajo en vertical hasta el nivel de la tercera vértebra lumbar. La tercera tiene sentido transversal hacia la izquierda, cruza la línea media incluyendo la arteria aorta y la vena cava inferior, formando un arco. La cuarta porción es ascendente, se inclina hacia arriba y hacia la izquierda, finalizando a nivel de la segunda vértebra lumbar, describiendo el llamado ángulo duodenoyeyunal.

La ubicación de esta víscera hueca es retroperitoneal, a excepción de su primera porción que es intraperitoneal. Inmediatamente después, se halla el yeyuno, ubicado entre el duodeno y el íleon, asimismo, proyectado en la topografía de superficie entre la región umbilical, el hipogastrio y fosa iliaca derecha.

Todo el duodeno se proyecta en la región epigástrica-umbilical (centro del abdomen); delimitado así por el píloro a la derecha y el ángulo duodeno yeyunal a la izquierda. Posterior a ello, visualizamos el íleon, es decir la sección final del intestino delgado, localizada anatómicamente entre el yeyuno y el ciego, que consta de una pared delgada sin pliegues circulares y de vellosidades cortas.

Características del intestino delgado

La pared del intestino delgado contiene 4 capas: mucosa, submucosa, muscular y propia, de las cuales resaltaremos la mucosa, por sus relevantes actividades dentro de la digestión y absorción de los nutrientes.

Como hemos mencionado anteriormente, la superficie de la mucosa se amplifica debido a los repliegues y proyecciones que la caracterizan, y que son observables a nivel macro y microscópico. En efecto, visibles al ojo humano se encuentran las válvulas conniventes, que son pliegues de mucosa circular proyectados hacia la luz, de aspecto más largo y también más numerosos en el yeyuno.

Sobre la superficie de dichos pliegues se ubican delicadas vellosidades. Estas están cubiertas de células epiteliales cilíndricas que tienen un borde en cepillo, entre las cuales se interponen células secretoras de moco conocidas como células caliciformes. La lamina propia, la cual forma el centro de tejido conjuntivo de cada vellosidad, contiene numerosos linfocitos, capilares sanguíneos y un vaso linfático llamado quilífero central.

En el extremo de las vellosidades, las células epiteliales migran en forma continua y las reemplazan células que ascienden de manera gradual desde la base de las vellosidades. El epitelio de la base de las vellosidades se invagina hacia abajo para formar sacos estrechos que se abren a través de poros en la luz intestinal. Tales estructuras se denominan criptas intestinales, o criptas de Lieberkühn.

Estas últimas albergan en su base a las células de Paneth, las cuales secretan moléculas antibacterianas (lisozima y péptidos antimicrobianos) que contribuyen a proteger al intestino contra la inflamación. También, cada cripta intestinal contiene numerosas células madre, las que se dividen por mitosis para renovarse a sí mismas y para producir las células diferenciadas de la mucosa intestinal.

Por debajo de la mucosa, están presente las otras tres capas, primero la submucosa, quien es una capa fibrosa que contiene los vasos sanguíneos y los nervios. También, aporta fortaleza a la pared intestinal, lo que la hace un componente importante en los procedimientos de suturas quirúrgicas.

Enseguida, se encuentra la muscular de la mucosa, dicha capa se subdivide en una circular interna y otra longitudinal externa de músculo liso, y la contracción de las mismas es la responsable del movimiento de las vellosidades. Durante este proceso se ha observado que el volumen de las vellosidades disminuye, pero aún no se ha investigado sobre las causas que ocasionan este fenómeno.

Finalmente, se observa la serosa, la capa más exterior del intestino, y por ende se encuentra en relación con los otros órganos abdominales a través del peritoneo.

Enfermedades del intestino delgado

La capacidad para digerir el azúcar de la leche, o lactosa, depende de la presencia de una enzima del borde en cepillo llamada lactasa. Esta enzima está presente en todos los niños menores de cuatro años, pero se vuelve inactiva en algún grado en la mayoría de los adultos (la gente con herencia asiática o africana es más propensa a presentar deficiencia de lactasa que los caucásicos).

Una deficiencia de lactasa puede resultar en intolerancia a la lactosa, afección en la que demasiada lactosa sin digerir en el intestino causa diarrea, gas, cólicos y otros síntomas desagradables. El yogur se tolera mejor que la leche porque contiene lactasa (que produce la bacteria del yogur), la que se activa en el duodeno y digiere la lactosa.

Tumor en el intestino delgado

A pesar de los avances tecnológicos, el diagnóstico es realizado básicamente guiado por la clínica y aplicando el descarte, más algunas pruebas sanguíneas de inmunoglobulinas, dependiendo del caso.

Por otra parte una afección secundaria, se llama síndrome del intestino corto, el cual es desarrollado después de una extensa resección del intestino delgado, debido a un traumatismo, una obstrucción, neoplasias, enteritis regionales, atresias, trombosis congénita y estrangulaciones.

Por consiguiente, se afecta la nutrición, y dependerá de las capacidades del organismo de cada individuo tratar de mantener un buen estado nutricional. La extensión, el sitio de la resección y la presencia o no de la válvula ileocecal también serán fundamentales en el pronóstico.

Durante el periodo posoperatorio inmediato, las pérdidas masivas de líquido y electrólitos debido a la diarrea, resultan características. La diarrea particularmente disminuye su gravedad con el paso de unas semanas.

Entre los cambios compensatorios por adaptación, la mucosa sufre hiperplasia, las vellosidades se hacen más elevadas, las criptas más profundas, la pared más gruesa y el intestino se alarga.

En el mismo orden de afecciones quirúrgicas, es la oportunidad de la obstrucción intestinal, quien constituye el trastorno quirúrgico más común del intestino delgado. Una obstrucción mecánica implica la presencia de una barrera física, que impide el progreso del contenido intestinal.

Se clasifican en, simples si la luz esta obstruida en al menos la mitad o un poco más, y complejas si por el contrario esta obstruida en su totalidad. Asumiendo que, las adherencias o bridas son la causa más común de obstrucción, las cirugías serán más frecuentes en los adultos.

A diferencia de sí la etiología es herniaria, el acto operatorio será más frecuente en niños. Del mismo modo ocurre en la intususcepción, donde los infantes son afectados por la invaginación de un asa intestinal sobre otra, generando dolor, sangrado rectal y una más palpable en el sitio de la invaginación.

La enfermedad de Crohn, es la patología abanderada de la mal absorción intestinal, consiste en una enfermedad inflamatoria crónica que puede presentarse en cualquier zona del tubo digestivo. Su etiología aun es imprecisa, lo que si está bien dilucidado es q se basa en una respuesta inmunitaria no controlada. La clínica varía según el periodo en que se encuentre el enfermo, ya sea brote o remisión.

Y los tratamientos actuales varían entre inmunosupresores e inmunomodulares, más terapia esteroidea, con su correspondiente farmacoterapia sintomática.

En el duodeno, se puede dar una patología semejante a la ulcera gástrica, y que se denomina ulcera duodenal. Estas pueden ocurrir en cualquier edad, pero más comunes en individuos entre 20 y 45 años de edad. Con mayor frecuencia en el sexo masculino y la raza negra.

De este tipo de ulcera, un 95% se ubica proximal al píloro, a unos 2 centímetros aproximadamente, en el bulbo duodenal. Algunas etiologías hablan de un aumento en la secreción acida estomacal o, una disminución de la acción de la pepsina y acido gástrico en la mucosa duodenal.

También, una parasitosis ampliamente conocida ataca directamente al intestino delgado, se trata de la teniasis, causada por el patógeno Taenia saginata, o mejor conocida como “Solitaria”, ya que su gran tamaño la hace permanecer como única especie de su tipo dentro del intestino (puede coexistir con otros parásitos).

La taenia pertenece a los platelmintos de la clase cestoda, llega a medir entre dos y cinco metros de longitud, siendo su habitad definitivo las primeras porciones del intestino delgado. Esta infección suele ser adquirida por el humano a través de la ingesta de carne vacuna, y la resolución de la misma se logra con tratamientos antiparasitarios.

En el mismo sentido, se encuentra el cólera, conocido por sus epidemias mortales a nivel mundial, especialmente en áfrica y recientemente en Haití. Originada por la infección con la bacteria Vibro cholerae, quien actúa alterando la permeabilidad de la membrana del intestino delgado, dando lugar a un cuadro clínico de abundante diarrea y vómitos, que de no tratarse de inmediato termina velozmente en un shock hipovolémico mortal.

La enfermedad celíaca, es un trastorno autoinmune, de predisposición genética, donde existe una intolerancia o mal absorción de los alimentos que contienen gluten. Algunos de ellos son: derivados del trigo (pasta, arroz), cebada, avena, entre otros. La misma genera inflamación del intestino delgado y atrofia de las vellosidades.

En definitiva, el intestino es una pieza clave del organismo, no digamos que vital, porque se puede vivir sin él o sin una porción del mismo, pero su ausencia trae consecuencias en cuanto a la calidad de vida del ser humano, por lo que se deben seguir cuidados básicos, como cualquier otro órgano.