Propiedades del ajo: Beneficios y formas de utilizarlo

Siempre las abuelas han considerado el ajo como el condimento indispensable para todas las sazones, eso hizo que el paladar de las segundas y terceras generaciones, sin saberlo, estuviera acostumbrado al fuerte sabor de este tipo de especie.

Originaria del Asia Central, llega a nosotros a través de barcos cargados de olores y sabores exquisitos, haciéndolos nuestros a través de los años.

El ajo Pequeño, ¡pero como cura!

Resulta fácil encontrar en historias remotas, como era usado para evitar los gases intestinales e incluso para disminuir el exceso de ácido úrico en el cuerpo.

Por contener alicina y ajoene, el ajo es antiséptico y un estimulante del sistema inmunitario, además posee verdaderas propiedades medicinales, incidiendo en la producción de ácido sulfhídrico.

Generando una disminución de la presión arterial y el colesterol y constituyendo un antiinflamatorio efectivo.

Tiene propiedades bactericidas, lo cual significa que atacara toda bacteria dañina en nuestro organismo.

Ayuda a que fluya mejor la sangre, por sus componentes antiagregantes que se encargan de tratar los coágulos en las arterias.

El ajo alivia nuestro nivel de estrés y depresión debido a que aumenta la secreción de serotonina, sustancia producida en nuestro cerebro, que se encarga de mantener estabilizado nuestro estado de ánimo.

Si quieres comer nutrirse, pero no engordar, no dudes del consumo del ajo, porque éste posee pocas calorías y rebosa en vitaminas como son la C y vitamina B6.

Aumenta nuestros glóbulos blancos, participa en la activación de nuestro metabolismo y coadyuva a disminuir los problemas de memoria. “Recuerda esta informacion es exclusiva de www.consejosmedicinales.com”

Al ya poseer la vitamina B6, también contiene antioxidantes que mantienen el organismo libre de los radicales libres, átomos que destruyen nuestras células

Esta potente combinación disminuye enfermedades degenerativas del cerebro, como lo son el Alzheimer, la epilepsia, la demencia, entre otras.

Donde, por un lado la vitamina fortalece la memoria y por la otra el antioxidante combate el ente que la afecta.

Sin darnos cuenta, podemos estar expuestos a metales pesados que atentan contra nuestros órganos, como lo son el cadmio, asociados al cáncer de pulmón.

El mercurio que nos afecta en diversos niveles como en el sistema nervioso y permite la producción de células cancerígenas, entre otros.

En este sentido, ingerir ajo nos protege de la toxicidad que emana de estos metales por su contenido de azufre que protege nuestros órganos vitales.

Si eres mujer y ya entraste en tus días de menopausia, ¡no desesperes! el ajo será el guerrero que te protegerá de los embates de la vejez.

Esta hierba incrementa los niveles de estrógeno, lo cual, fortalece tu salud, puesto que las hormonas juegan un papel muy importante en la densidad de los huesos.

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Y donde añadir el ajo a tu dieta, te apartara de la estadística del ochenta por ciento (80%) de las mujeres posmenopáusicas que sufren de debilidad ósea.

Belleza y el ajo van de la mano

Sería extraño imaginarse el ajo como solución para eliminar el acné, ¡pero es así! Sus propiedades de azufre disminuyen las bacterias y grasas presentes en la zona.

Puedes aplicarla realizando una pasta de ajo y colocándola en el lugar afectado y no solo acné, también arrugas.

Como explicamos antes, elimina los radicales libres, causantes del envejecimiento prematuro. Puede que su olor moleste, pero por rejuvenecer nuestra piel vale el sacrificio.

Sus propiedades antisépticas ayudan a eliminación de los hongos y la caspa, también fortalecen las uñas evitando que se quiebren, con solo frotar el ajo sobre ellas.

El ajo, a pesar de su particular olor, ha sido usado para la elaboración de productos cosméticos como por ejemplo jabones, ¡Si, jabones!

Mezclado con diferentes especies como romero, manzanilla, avena funcionando de manera perfecta por sus propiedades antisépticas y antiinflamatorias en caso de acné e infecciones de la piel.

Y el ajo en las comidas… infaltable

Antes de añadirlo a cualquiera de nuestros platos, es importante recordar que el ajo tiene un sabor muy fuerte, por lo tanto para evitar que permanezca el gusto en el paladar, incluso tiempo después de haberlo consumido.

Puedes tanto dejarlo en remojo por una hora previo a su uso, como también cortarlo en dos y extraer el tallo que hay en su interior.

Son diferentes las formas como las personas han venido usando el ajo en las comidas, para algunos el ajo debe cocinarse previamente en el aceite, antes de echar los otros condimentos logrando con ello que aflore todo su sabor, otros lo colocan entero sin sofreír.

Es importante saber que el ajo ofrece propiedades diferentes antes y después de su cocción, la influencia de la temperatura afecta principalmente en la alicina, que es uno de sus componentes más importantes como combatiente del cáncer.

Entonces se ha desarrollado una cantidad de estudios para establecer mecanismo de preservación de la alicina a pesar de la cocción del ajo.

Y una de las más efectivas, es que luego de cortarlo o machacarlo, déjalo reposar por 10 minutos, así se producirá una mayor cantidad de alicina antes de cocinarlo, más alcance de que permanezca y llegue a nuestro organismo.

Si, si, si, ya te oí… ¿Y qué hacemos con el mal aliento que produce su consumo?

Bueno, es sabido que muchas personas le sacan el cuerpo al pobre ajo por su fuerte olor, hay quienes renuncian a sus beneficios y al rico sabor que produce en sus sazones para no pasar el día con el aliento de dragón que produce debido al azufre que contiene.

Quizá por ello la Reina Isabel II no los permite en su mesa. ¿Pero desde cuando la monarquía actúa por salud y no solo por capricho?

Entonces deja a un lado el miedo, para ello te recomendamos que recurras a los métodos tradicionales para combatir estos efectos.

Tales como: el cepillado dental normal después de cada comida, como morder clavos de olor, tomar té de canela o hacer buches de jugo de limón.

Pero en definitiva, ninguna comida permanece incólume luego de habérsele añadido una o dos cabecitas de ajo y ningún organismo será el mismo luego de que el ajo haga contacto con él.

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